Los robots siguen incorporando características propias de los seres vivos tales como: correr, saltar, sudar y hasta comer. El Departamento de Computación Interactiva del Instituto de Tecnología de Georgia ha creado un pequeño robot que es capaz de esconderse cuando las cosas se ponen feas (cuando hay problemas). Este comportamiento se suma a su habilidad de mentir, lo que proporcionaría al aparato la posibilidad de engañar a un enemigo, o ponerse a salvo de sus “depredadores”.

Ronald Arkin, profesor del instituto que ha supervisado el proyecto, explica que han “desarrollado algoritmos que permiten al robot determinar si se debe engañar a una máquina inteligente o un humano, y diseñado técnicas que ayudan al robot a seleccionar la mejor estrategia engañosa para reducir la probabilidad de ser descubierto”.
Durante el desarrollo del proyecto, los investigadores se concentraron en las acciones y el comportamiento que mostraba un robot que intentaba esconderse de otro. Esto les permitió desarrollar programas capaces de imitar el “comportamiento engañoso” de los animales. Una situación determinada tenía que satisfacer dos condiciones fundamentales para justificar su comportamiento: tenia que existir un conflicto entre el robot y el que lo buscaba, y debía obtener una ventaja con el engaño.

Para poner a prueba sus algoritmos, los investigadores realizaron una especie de juego en el que robots autónomos reconocían marcadores de colores que indicaban los posibles sitios en los que el robot se podía ocultar. El robot “mentiroso” fue capaz de derribar marcadores, colocarlos apuntando a un sitio mientras se escondía en otro, etcétera. Fue capaz de ocultarse de los robots cazadores el 75 por ciento de las veces, lo que demuestra que a pesar de ser un enfoque completamente nuevo, funciona bastante bien.
Vía Neoteo y Georgia Tech







